Publicado en Columnas

EL VALLE DEPORTIVO

Lunes, 29 Junio 2020 21:17 Escrito por 

Siendo un morro como cualquier otro y al ser el hermano mayor de cinco, estaba siempre dispuesto a ver la televisión, escuchar la radio y leer el periódico. Por supuesto y lo sabes, me llamó más la atención el mundo deportivo y cada experiencia era sinigual e inimaginable, a veces, expresiones deportivas que estaban fuera de nuestro alcance como aquellas transmisiones que llegaban a nosotros desde los “yunaites” y ocasionalmente de Europa y de Japón con el sumo, hacían un banquete diverso de poder aspirar a realizar proezas infantiles por imitación, pero si no eran esos condimentos de la vida, lo eran las telenovelas de aquella época como Rina, Colorina, Los ricos también lloran, etcétera. Era peculiar esperar que las manecillas del reloj Cu-Cú sonara y avisara que era el turno de la novela. Era sensacional entonces ver a Ofelia Medina, Verónica Castro, Lucía Méndez, etcétera, darle vida casi con tintes reales a sus personajes, eso en compañía de mis padres simplemente eran fenomenal.
Escuchar el rugido del vocho de mi padre arreciar entrando a la calle de la casa era sinónimo de varias cosas, pero una de ellas era que veríamos una novela y más allá de que sonara esa delicada frase que hiciera famosa (entre otros) Paco Stanley: “…ahhh cuando venga tu padre…” al menos se pausaba el reloj, el mundo y lo deportes, porque aquellas figuras de antaño se robaban, literal, la atención de todos. Tardé unos años en entender el proceder de la industria y con ello establecer un criterio de lo que era la condición del entretenimiento. Aquello era peculiar porque reunía a un núcleo familiar y a la sociedad entorno a capítulos que duraban de lunes a viernes y entonces pasábamos a los deportes sábado y domingo. Para mí era increíble, peculiar y sensacional. El despeje de la mente, la fragilidad de activarte pensando y soñando que eras tal o cual actriz, actor y/o deportista era mágico porque aspirabas a ser como esas figuras…
Pero al cabo del tiempo, las telenovelas, los deportes y todo en la vida cambiaron y cambian aceleradamente, segundo a segundo se produce cambios sustanciales que nos obligan necesariamente a sumarnos a la diversidad y a la realidad. Obviamente hay de novelas a novelas y aunque ya no las veo como de niño, hoy en día hay una que por más que quiera NO verla, se aparece por doquier y suma muchos o casi todos los tintes de la vida. Me refiero a la producción que se realiza en la CONADE y cuyo papel estelar está en su dirigencia y que gana a cada segundo más seguidores como aquellos mozos. La historia tiene tintes álgidos, duros, morbosos y hasta visionarios con elementos de sueños guajiros por alcanzar más fama a costa de todo y de todos…La historia nos va revelando el camino sinuoso para llegar a la silla del empoderamiento deportivo previa fase de atleta, ganando en diversos escenarios y magnificando la expresión de la cultura física y deporte, pero que una vez asumiendo el reto, salen a relucir las limitaciones administrativas, la apatía por promulgar mejoras y apoyo al gremio, lo iracundo que suele verse en una protagonista con tintes de diva, sí, de esas que parecen inalcanzables y que despegan los pies del suelo estando tan parejo, y los mosaicos multifacéticos que van envolviéndolas, capaces de apartarse del mundo terrenal y volar tan alto que nadie les merece. Al menos en este guión, la protagonista quien por cierto en sus líneas esta alcanzar una silla gubernamental, asume con toda muestra de calidad infinita, un distanciamiento con el sector del que alguna vez fue parte.
Estoy a favor de las altas producciones con calidad y calidez que demuestran y brindar oportunidad de diversidad y eficacia a la hora del entretenimiento, por supuesto soy un ferviente seguidor de los protagonistas que infunden y brindan respeto y pasión por su oficio, destaco la loable labor desempeñada en beneficio de la sociedad y no así el del abuso y otras cosas. Esta historia aún tiene varios lazos que van saliendo, de a poco se va cocinando cada capítulo, que nos tiene en ascuas y atrapados por saber qué pasará mañana…mientras llegan los demás, acá estaré y estaremos al pendiente de lo que ocurra en siguientes para esperar el desenlace, que dicho sea de paso y te lo apuesto desde ahora mismo no tendrá un final feliz…

 

¡Pásenla bien!!!

 

 

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