Publicado en Columnas

EL VALE DEPORTIVO

Lunes, 04 Mayo 2020 20:44 Escrito por 

“El punto de inflexión en el proceso de crecimiento, es cuando se descubre el núcleo de la fuerza en el interior, que sobrevive a todas las heridas” Max Lerner.
Entre el confinamiento y la distracción se encuentra una tremenda distancia que nos obliga a reinventarnos o mejor aún, a ser diferentes y tratar de aprovechar cualquier síntoma de aprendizaje sea cual sea este, pero sobre todo como se presente. Esta es una realidad que por más que le queramos dar vuelta, al menos por el momento no es posible, pero si, en cambio, es el justo y preciso para darle las grandes dimensiones que se requieren para salir avante. Así es, de pronto no situamos en la gran encrucijada de la vida donde no podemos detenernos y aguantar vara o como está muy de moda: ¡resistir! ¿Pero realmente lo hacemos o nos estamos adaptando? Porque sin duda no debemos bajo ninguna circunstancia acostumbrarnos, todo lo contrario, hay que planear y aterrizar esas ideas que nos permitan emerger como grades sobrevivientes.
A mi mente vienen recuerdos de una noche especifica cuando recostado en el regazo de mis padres en su cama, ellos miraban las noticias por la televisión y se daba el rumbo que seguía el mundo entero por el devenir del ayatolá iraní, Ruhollah Musavi Jomeiní, hombre cuyas iniciativas políticas ponían en peligro la estabilidad mundial, esa noticia se anidó durante mucho tiempo en mi ser. Me dio miedo, porque a mis escasos años no lograba descifrar el mensaje y a pesar de que salía a la calle a jugar, de vuelta a la casa era la incertidumbre total. Miraba a mis padres y a hermanos y sucumbía a mis imaginaciones. Guerra? Violencia? Muerte? En la tele decían que lo mejor era estar en casa y en familia y platicar entre todos del tema. Pero el mundo seguía girando con y sin el personaje en cuestión. Los pasajes de violencia se presentaban sí de forma aislada y separada pero ahí estaban, el mejor resquicio y salvedad para evitar un trance mayor era el deporte, tanto el que hacíamos como el que veíamos y escuchábamos.
Por aquellos ayeres lo mejor era escuchar a Tres Patines, esperar las noches del roller a través del canal 4 y por supuesto El Chavo del 8. Obviamente lo deportes marcaban otra pauta al igual de las telenovelas. Pero la nota grande siempre era el temor de una guerra. Los años pasaron y los señalamientos bélicos también se transformaban e invadían ideas de otra dimensión, pero salíamos a jugar, a divertirnos, a distraernos y a seguir aprendiendo a aprender…
El “encierro” era por castigo, por habernos portado mal, por no haber hecho el aseo, por no terminar la tarea, por respingar a las órdenes de los padres, por no levantar los platos de la mesa y mucho menos meter la silla o por no dar las gracias. Eso era tremendo y nos ajustábamos porque sabíamos que “mañana” sería distinto, volveríamos a la realidad y seguiríamos con la gran sonrisa de oreja a oreja.
Hoy, han pasado ya más de 50 días de “otra guerra” inimaginable, encerrados de manera distinta, para muchos horrenda y para otros de suma necesidad para salvaguardar la humanidad. Y cuando se ha detenido prácticamente todo, lo único que avanza es el tic tac del reloj y del temor, de las inmensas plegarias y los deseos de que pronto termine esto y volvamos a la normalidad. Pero la “normalidad” jamás vuelve a ser igual, es más, no debe ser para nada siquiera semejante, al contrario, todo debe cambiar, evolucionar y tomar consciencia de que lo mejor está por venir, pero debemos trabajar todos juntos y en concordancia con lo que se busca. Ya habrá tiempo, ojalá, de salir a la calle y hacer lo que comúnmente hacíamos, entonces seguiremos soñando para construir y forjaremos un mejor mañana inmediato. Pero mientras esto no ocurra y a saber de las cosas por estos días, por lo que más quieras, neta, ¡quédate en casa! Si por alguna razón muy necesaria se tiene que salir, que sea bajo estricto modelo de cuidado extremo y con la salvedad de que se necesite, mientras no sea así, hay mecanismos para evitarlo. Si esto, que mucha gente señala como encierro, causa estragos, hagamos otras cosas en casa: leer, escribir, estudiar, relajarte, ejercicio, alimentación acorde, etcétera, son las llaves a un mejor amanecer, a un mejor Valle y para que todo esto mejore y pase todos, debemos colaborar y hacer trincheras en común, después saldremos al mundo exterior y explotaremos de felicidad y haremos y gozaremos de todo incluido el fascinante deporte. ¡Así sea!!!

Pásenla bien!

 

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Pedro Eric Fuentes López

Lic. en Ciencias de la Comunicación por la UAEMEX

Maestro en Gestión Deportiva por la Universidad De LaSalle

Periodista Deportivo en Mexiquense T.V.

Investigador educativo en la Escuela Normal de Educación Física

Colaborador en diferentes medios